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Opinión -
Navazo
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Escrito por Roberto Navazo
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Jueves, 10 de Septiembre de 2009 22:02 |
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FAST FASHION Cotilleando por internet el otro día, más concretamente en Facebook, encontré que entre los nuevos adictos a la moda se encuentran los amantes de las tiendas low-cost. Estas emergen de la nada creando auténticos fanáticos. El poder del marketing abduce a la gente a comprar ropa compulsivamente, cuando en realidad se llevan a casa una especie de sucedáneo hiperbarato de lo auténtico. Lo podríamos comparar con el fast food, una hamburguesa por un euro, pues camiseta por un euro. El poder comprar a precio de ganga nos permite la posibilidad de renovar el armario temporada tras temporada y poder seguir las tendencias imperantes. ¿Pero a que precio? Y no me refiero al de las prendas en cuestión, sino a la cantidad ingente de personas que trabajan en régimen de semiesclavitud, en empresas deslocalizadas en el tercer mundo. Informes de la ONU y la OMS confirman el trabajo de niños, enfermos y mujeres en pésimas condiciones, tanto económicas como de salud. Muchísimos niños mueren por enfermedades pulmonares, al estar tiñendo algodón para nuestras camisetas, con productos altamente tóxicos y sin ningún tipo de protección, como mascarillas o uniformes adecuados para dicho trabajo, etc. Y cómo no hablar de la destrucción masiva del medio ambiente debido a los desechos de las fábricas y de nuestras propias prendas tiradas a las basura con tres puestas. Hoy en día preferimos comprar mucho y muy barato, para poder seguir las modas impuestas, las cuales nos empujan cada vez más a comprar compulsivamente, derrochando, pues es moda de usar y tirar. No nos damos cuenta que al comprar peor calidad la prenda nos dura muchísimo menos, con lo que a la larga gastamos mucho mas. El que los gobiernos permitan e inciten a las empresas a generar cada vez mas dividendos, cueste lo que cueste, hay que recordar que la Comunidad de Madrid subvenciona (con dinero público) a las empresas que llevan sus fábricas a Thailandia o a India, no implica que sea ético y que debamos aceptarlo. Reflexionemos…
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