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Lunes por la mañana. Acaba de firmar tres llenazos en Madrid, tres conciertos para presentar su nuevo trabajo, y tanto él como yo seguimos alucinando. “Uno nunca hace lo que quiere, sino lo que le permiten los demás”, cree Iván Ferreiro, a quien la vida parece sonreírle en los proyectos que empieza: “También fue una sorpresa para nosotros, que un mes antes de que salga el disco y empiece la gira... no seré yo quien me queje”, sonríe. Lo que va sabiendo ya son las canciones que empiezan a funcionar, Farenheit 451, Paraísos Perdidos o Relamida, por otra parte las que ya se conocían. “Canción de Navidad funcionó muy bien los tres días, no sé, tuve una buena sensación. Aunque sé que es un disco difícil y sé que no todo el mundo lo va a entender desde el principio. Pero hemos hecho un buen trabajo, es un buen disco”. Hablamos del mismo, en lo poco que hemos ido conociendo se aprecian los contrastes, donde priman mucho los arreglos... “Pues quizás sí, hemos trabajado mucho los ambientes de cada canción, que sonaran bonitas, que tuviera un carácter cada una... buscando en nuestra casa nuestra propia historia. Creo sinceramente que es el disco más optimista que he hecho nunca, aunque hay momentos amargos, duros, pero hay pasajes musicales muy bonitos. Antes era más plano, ahora hemos buscado que cambie mucho”. “Una guerra bien declarada es como echar un buen polvo”, se ríe a carcajadas cuando hablamos de la temática del disco: “Hablo de las cuatro cosas que le hacen a un hombre feliz. Comer, dormir, follar y guerrear. En el disco pasan todas esas cosas. Y parece que las canciones te dicen que está todo fatal, pero tío si le das una vuelta no está todo tan mal”. Confiesa también sin pudor que fue el último disco de Love of Lesbian, 1999...el que hizo que tirara por un mundo de ficción. “Amaro y yo, junto a Pablo, quisimos separarnos de las canciones, que nunca lo hacemos, y contar las cosas de manera muy cruda. Como vemos las cosas desde fuera no tenemos compasión. Y por eso, como contamos historias de ficción le quisimos dar un rollo de ciencia ficción al concepto, pero nace más tarde. En un principio sólo queríamos contar mentiras pero que en el fondo fueran verdad. Básicamente que fuera un juego. También nos influyeron las pelis de los setenta europeas. No tenían mucha pasta para un efecto especial, así que se curraban unas conversaciones de la ostia, y eso mola”. Casi siempre locuaz, esta vez se muestra más reflexivo: “Hay veces que no necesitas más discurso, y eso que yo se lo encuentro a todo. Pero esta vez tenemos ganas de que hable el disco por nosotros, no dar tantas explicaciones. Esta vez me he quedado sin argumentos”. PICNIC EXTRATERRESTRE. Warner. ivanferreiro.es
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